28 de octubre de 2009

What is the life for?


“¿Qué sucede con nosotros cuando morimos?” Preguntaba aquel niño de los ojos oscuros llamado Luis a Alberto “No lo sé, supongo que todo termina”, fue lo único que pudo responderle pues él, en muchas ocasiones, se ha preguntado eso mismo. No ha podido entender el por qué o el para qué de la existencia si terminamos todos, tarde o temprano, muriendo. Ambos estaban sentados en una banca, una gran banca de madera que contaba historias de antes con tan sólo verla. Era un día soleado y no había más ruido que el del viento y hojas que pasaban por entre las rocas del camino que les recordaban eran parte, ellos también, de ese ciclo.

De pronto Alberto habló. “¿Sabes? Yo me he preguntado lo mismo que tú en varias ocasiones y nunca he encontrado la respuesta, supongo que quizá no haya alguna. Hasta ahora no hemos podido comprobar que exista una vida después de la vida. Creo que en nuestro intento por mantener vivos a aquellos seres a quienes hemos amado mucho, creamos mitos, tradiciones, incluso hay quienes han afirmado que algunas personas, después de muertas, siguen deambulando por donde solían. Yo no sé qué suceda con nosotros una vez muertos, lo que sí te puedo decir es que mientras estés vivo, disfrutes al máximo cada vivencia: buena o mala; ¿sabes? Hemos venido a este mundo a aprender y cualquier experiencia que tengas por seguro te dejará una lección”. Luis escuchaba atento cada una de las palabras de su hermano quien intentaba responder de la mejor manera ya no a la pregunta de su hermano, si a su pregunta. “Alguna vez escuché una frase de una persona que estuvo viva en este mundo hace muchos años, Leonardo da Vinci, que decía que mientras él intentaba aprender a vivir se dio cuenta de que en realidad estaba aprendiendo a morir; ¿Crees que estemos aprendiendo a morir, viviendo?”. Alberto también había escuchado esa frase y le pareció interesante que su hermano la citara. “¿Venimos a este mundo a morir, viviendo?” se escuchó a sí mismo. “Durante muchos años –comentaba Alberto- varias culturas veneraban a la muerte, de hecho, muchas de ellas se preparaban durante toda su vida para ese acontecimiento pues, creían en la vida después de la muerte. Es interesante, si realmente te pones a pensar en eso, cómo la vida se va a cada segundo que pasa. Quizá todo lo que nos hemos inventado: culturas, tradiciones, etc. sólo sean para retrasarla o no pensar en ella”. Siempre le había parecido que la vida, en sus momentos más filosóficos del día, era un juego que, en muchas ocasiones, no tenía sentido pero, ¿cómo encontrarle el sentido si nadie sabe para qué existe? Estamos todos inventando las reglas, aunque muchos se quedan en el intento o… muchos mueran por ello.

“Pero si es un juego, ¿por qué no siempre podemos hacer lo que queramos?” le preguntaba Luis quien al parecer se confundía más y más y no encontraba la solución a su problema. “La humanidad, es decir, nosotras las personas, tenemos existiendo miles de millones de años y este juego se inventó con la aparición del hombre mismo, es decir, hemos nacido, crecido y desarrollado en un mundo que ya está dado. Pero eso no significa que no puedas ser capaz de crear algo nuevo o cambiar ciertas reglas, todas las personas tenemos infinidad de capacidades, está en ti si las desarrollas o no. En muchas ocasiones nos han dicho a todos que sólo los poderosos pueden generar cambios, yo creo que no. Eres libre de crear con tu vida y existencia cuanto quieras”, comentaba Alberto. El tiempo, sin sentirlo, se había pasado y lo que era un día soleado comenzaba a tornarse oscuro, el día comenzaba a morir para darle vida a la noche. El viento era más frío, se podía sentir en cada uno de sus poros. Una que otra persona pasaba por donde ellos caminando como si fueran máquinas vivientes, sin expresión en el rostro, sin mirar a ninguna parte, como si estuvieran “muertos en vida”, como solía decir Luis en ocasiones. “¿Cómo te gustaría ser recordado cuando mueras, Luis?”, de pronto le preguntaba Alberto a Luis. “Nunca me he puesto a pensar en eso –respondió un poco triste-, supongo que únicamente me recordará la gente que me quiso, aunque quiero hacer grandes cosas y ser como sólo pocos, por desgracia, han sido. Quiero hacer tantas cosas con el mundo. En ocasiones me gustaría que todo el mundo se despertara y se sintiera feliz por ese sólo hecho. ¿Sabes? Me gustaría que la gente me recordara por lo que fui para ellos, nada más. Si te dijera cómo quisiera que pensaran sobre mí no sería objetivo, mejor que cada quien hable de mí como me percibe. Y a ti, ¿cómo te gustaría ser recordado?”. Alberto tampoco se había puesto a pensar en eso, él mismo había olvidado ya a muchas personas que murieron en el pasado, ¿sucedería lo mismo con él? “No lo sé, Luis. Ahora que lo comentas, pienso de la misma manera que tú, aunque supongo, en algún momento, seremos olvidados como muchas otras personas. Es parte de la evolución, nada es eterno”.

“¿Qué sucede con nosotros al morir?” preguntaba Alberto ahora al parecer no a Luis, sino al viento como esperando éste le respondiera algo. “Creo que físicamente desapareceremos, es un hecho, no somos especiales sólo por el hecho de que podemos pensar o razonar como otras especies no. No sé si haya una vida después de ésta y, sinceramente, no quiero perderme de esta para ir a investigar esa otra, ya llegará el momento en el que sólo yo, tú y cada uno de nosotros descubramos ese misterio, porque eso sí, no podremos venir al mundo de los mortales a contarles eso que estamos viviendo. Quizá, como alguna vez dijo Leonardo da Vinci estemos aprendiendo a morir, pues entonces vamos a ser expertos, disfrutemos cada segundo de vida, a cada persona con la que estemos, dejémonos de agobiar por situaciones que no significan nada. –Luis escuchaba atentamente y a cada palabra, era una reflexión- Es muy cierto eso de que la vida es como realmente te la tomas, todos hacemos de nuestra existencia lo que queremos”. Ahora la mirada de Luis Alberto era más clara, parecía que había encontrado la respuesta. De pronto, el viento comenzó a soplar con más fuerza, las aves volaban de un árbol a otro, algunos perros caminaban por las calles hacia ninguna dirección, todo parecía haber tomado su rumbo.

La noche, ahora en todo su esplendor y con la luna de testigo como lo había hecho desde siempre, cubría con su manto y frescura a Luis Alberto quien seguía sentado en la banca pensando en la vida, su vida…quien parecía no estar gobernado por el tiempo, sólo estaba disfrutando, viviendo…muriendo de la mejor manera: viviendo al máximo, percibiendo con todos los sentidos, respirando como nunca antes, viviendo como sólo pocos pueden hacerlo.

Como humanidad hemos estado en la búsqueda de respuestas, aunque quizá las respuestas no sean nada diferente a las preguntas. ¿Por qué no simplemente disfrutar y vivir? ¿Crear y sentir? La vida es lo que nosotros queramos que sea, no como nos han contado que es o tiene que ser. Ciertamente vivimos en un mundo que ya está dado pero, ¿acaso no somos capaces de cambiar nuestra realidad?

Quiero dedicar este escrito a todos aquellos valientes, seres vivos y que lo demuestran, que despiertan cada día agradecidos por el simple hecho de ser y estar vivos. A todos aquellos que, a cada paso, dejan su huella no sólo en el camino, sino en la vida de muchas más personas que, seguramente, les mantendrán vivos por los siglos de los siglos. También a todos aquellos que físicamente no se encuentran entre nosotros, a esos valientes que con sus vidas nos dejaron enseñanzas, experiencias, vivencias, su esencia. Siguen, de una manera especial, vivos en nosotros.

Feliz día de muertos, porque eso sí, esta celebración sólo es para los que estamos vivos.

Luis Mirkovich

31 de agosto de 2009

Amigo, hermano mío


No recuerdo cómo fue, en qué momento y mucho menos para qué...

Es de esos sucesos extraños en que ni siquiera eliges a los protagonistas, de esos sucesos que quisieras se dieran muy seguido; no esperas nada, sólo disfrutas cada momento al lado de esa gente...

Hace mucho tiempo tuve un gran amigo, un amigo que concluyó su ciclo en mi vida hace poco más de 10 años. Con él inventé las más extraordinarias historias; estábamos desde las horas más tempranas, hasta las más entradas en la noche: no existía el tiempo. Por hazares del destino nuestros caminos tomaron direcciones diferentes. Ha quedado en mí el significado de la amistad. Ya no es ésta una palabra únicamente.
Durante mucho tiempo estuve buscando amigos como ese primero, por supuesto que nunca lo encontré. En cambio, encontré gente totalmente diferente que, de igual manera, ha sabido entregar su amistad sin importar qué. Y es que bien dicen por ahí que los amigos son la familia que elegimos. En lo personal siempre me he entregado en su totalidad a mis amigos, la amistad que les ofrezco es total y absoluta, sin importar el tiempo, el lugar o el espacio ahí me tienen. Claro, no se olvida la honestidad, jamás les podré decir algo que no sea cierto, aunque algunas de las veces las verdades sean dolorosas. Un amigo no es un encubridor.

En lo personal me encantaría tener para toda la vida a mis amigos, pasar hasta el último suspiro de vida con ellos, que sean lo último que vea en mi lecho de muerte. Sin embargo, muchos de ellos se irán de mi vida en algún momento, como muchos ya lo han hecho. Es importante dar cuenta que existen ciclos, algunos de ellos tienen una misión larga, otros muy corta. Sólo vamos a quedarnos con aquello que nos han enseñado, con las experiencias que compartimos con ellos, con cada segundo que se nos va a su lado.

Yo he tenido la fortuna a lo largo de mi vida de rodearme de gente extraordinaria, gente a quien admiro, respeto, acepto y amo con todas mis fuerzas por el simple hecho de ser. Ciertamente la amistad es una especie de enamoramiento en la cual se establece una relación de intimidad y confianza que, dependiendo de nuestros intereses e historia de vida, se verá reflejada con cierto tipo de personas. Dentro de un mismo grupo de personas se pueden dar relaciones un tanto más profundas, esto no significa que le estén fallando al grupo, simplemente, buscamos estar con aquella o aquellas personas con quienes más cómodos nos sentimos.

Una pregunta se me viene ahora a la mente, ¿por qué es más fácil romper una relación, incluso de por vida, con alguien que es tu amigo? Es un tanto complicado, se supone que los amigos, en el sentido estricto de la palabra, siempre estarán a tu lado. Por desgracia, no es así, eso es sólo una suposición. Debido a que a ese amigo le conoces tan bien, y viceversa, las razones por las cuales se puede quebrar una amistad suelen ser pequeñas. Es evidente que lo que menos se busca es afectar a tu amigo, las razones pequeñas que menciono, van precisamente tras esto que comento ahora. Existen ocasiones en que una amistad se puede convertir en una competencia. Es de humanos, la competencia es un mecanismo de defensa que utilizamos los seres humanos para sobrevivir. En lo personal, como todo este escrito, considero de pésimo gusto la competencia en una amistad. Pero bueno, es algo que se da, es algo que se dio en mi vida no hace mucho tiempo. Creanme, puedes dejar de lado una relación de amistad de años, o quizá, ¿no era amistad en realidad? No lo sé, pasé maravillosos momentos.

Hay gente que considera no tener amistades porque todos aquellos que en algún momento lo fueron en su vida, no están cerca. Yo considero que se puede tener amistad con gente aún a la distancia. Yo tengo grandes amigos del otro lado del mundo, España, principalmente, un país que me encanta, país de donde viene parte, gran parte de lo que soy. A muchos de ellos no es necesario tenerlos cerca, de manera física, sabes que están contigo en esencia y eso es algo increíble, especial. Nunca estamos solos en realidad, aunque por ahí dicen que mueres en tus propios brazos...
Sin importar el tiempo o la cantidad, los amigos son la familia que elegimos y por lo tanto, es importante que les valoremos; han llegado a nuestra vida con un propósito en particular, vale la pena prestarle un poco de atención. Nunca tenemos suficientes amigos, uno más, no hace daño.

Quiero dedicar este escrito a mis más grandes amigos, mencionaré a algunos de ellos, gracias por haber llegado a mi vida y compartir una parte de lo que son conmigo.

En primer lugar a la persona que me enseñó lo que era una amistad en su totalidad, Giovanni, ese chico que estuvo conmigo toda mi infancia. Por desgracia nuestros caminos tomaron direcciones diferentes. Me he quedado con tus enseñanzas y, en verdad, las aplico cada día en mi vida. No olvido cuando me dijiste: "cuando necesites ayuda y no tienes a nadie cerca, mira al cielo, di mi nombre y yo te ayudaré". Te quiero mucho, espero todo en tu vida vaya excelente. Te recuerdo con mucho cariño. Gracias eternas para ti.

Mi Tocayo, Alberto, tenemos alrededor de 7 meses de conocernos y, de manera increíble y extraordinaria, me has enseñado de vuelta que se puede confiar en la gente sin necesariamente conocerle de toda la vida. No sé cómo es que se dio esta amistad, ni siquiera hasta dónde llegaremos, lo único que te puedo decir es que la aprecio demasiado. Gracias eternas por todo el apoyo que me has dado. Mi hermano, aunque nunca te lo he dicho, te quiero mucho y espero que llegues tan lejos como te lo hayas propuesto. Seré el primero en festejar tus triunfos. Per aspera ad astra.

A mi hermanita en España, Topi McNaught, no sabes cuánto te extraño. Aún recuerdo nuestro primer encuentro en la Universidad, no me imaginé que tendríamos una amistad increíble y especial. Sabes? Hace un tiempo tuve un sueño, ya te lo conté, yo estaba en España contigo, fue nuestro reencuentro después de bastante tiempo, me la pasé llorando de felicidad durante toda esa proyección, una meta, diría yo porque sé que en un tiempo no muy lejano, será una realidad. Gracias por todo lo que compartiste conmigo, y aún hoy en día, en esencia, me enseñas. Te quiero muchísimo Topi.

A Luz, gracias por estos...mmm... creo que son más de 10 años de amistad, eso es genial. El amor que existe entre nosotros es tan especial que muy poca gente podría comprenderlo. Simplemente no necesitamos estar físicamente presentes o hablarnos para expresar lo que sentimos, tenemos un lenguaje único. Te amo con todas mis fuerzas. Te quiero para toda mi vida. Amics per sempre.
A Ross y Sandy, ustedes dos llegaron a mi vida en un momento increíble. Juntos hicimos infinidad de cosas que no escribo en este lugar porque respeto la moral de la gente, jajaja. No me arrepiento de nada, todo lo que pasó entre nosotros fue de gran crecimiento personal. Realmente atesoro cada momento que pasé con ustedes. Gracias eternas a ustedes. Las quiero.

En fin, hay muchas personas más en mi lista: John, Waldo, Oscar, Dave, Samuel, Sandra, Bladimir, Claudia, etc.

A todos ustedes, este escrito es suyo como mi vida. Les amo con todas mis fuerzas y, aunque no lleguemos todos hasta el final de nuestras vidas, pueden estar seguros que yo: soy un tributo a todos ustedes. Espero dejarles un poco de mí.


Luis Mirkovich

26 de junio de 2009

Michael Jackson

1958-2009
The world isn't going to be the same.
Thanks for your talent.
Luis Mirkovich


18 de mayo de 2009

La Sonrisa de Mona Lisa


Crear la perfecta unión entre lo masculino y lo femenino en un solo ser. Éste era uno de los sueños que Leonardo da Vinci tenía en vida. La Gioconda es la obra cumbre de Leonardo y no es nuevo llamarla el retrato más famoso del mundo. Su sonrisa formó e inspiró a miles de artistas a través de la historia inmortalizando a su creador como maestro de su arte. Pero con una pregunta podemos desarmar toda certeza que creíamos tener sobre esta obra y esa pregunta es, ¿dónde está ahora la Mona Lisa? La respuesta puede ser obvia: colgada en el Louvre en París. Pero ¿y si no fuera cierto?
El cuadro fue creado entre 1503 y 1506 en Florencia. El comerciante florentino Francesco del Giocondo encargó el retrato de su tercera esposa, Lisa Gherardini, veinte años menor que él. Se habían casado unos años antes. Para Leonardo no fue un encargo más. Emprender el retrato de la Mona Lisa fue para él una fascinante experiencia, sólo igualada por su deseo de volar. Un viejo deseo que por esos años se volvió una obsesión. Poco a poco, su sueño de voalr y este retrato tan importante serían el centro de su vida. Dos proyectos que se convertirían en sus grandes metas. Por un lado: ver el mundo desde arriba y descubrir los secretos de las aves. Por el otro: pintar un retrato conteniendo símbolos que encerraran la esencia misma del ser humano. Símbolos que trascendieron el tiempo y sus limitaciones.

Leonardo conoció a Mona Lisa en 1503, el mismo año en que estaba inmerso en crear su máquina para volar. Su obsesión por volar lo atormentaba. Cada vez que observaba el aleteo de las aves, más y más crecían sus ansias de volar e imitarlas, ver el mundo desde arriba era la obsesión que desde chico tenía. Dividía su tiempo entre sus máquinas para volar y las sesiones de Lisa. Por entonces, ella tenía apenas 24 años y Leonardo, más de 50. Para trabajar con ella, Leonardo interrumpía gustoso sus cálculos sobre el viento y la densidad del aire. Ambos tuvieron afinidad instantánea. Cuenta la leyenda que cuando el artista pintó a la joven, ella acababa de perder un hijo y tenía una profunda tristeza. Una inasible y lejana tristeza del alma que el artista intentó capturar y expresar en la tela. Fue una de las pocas veces en que no interrumpió un proyecto para comenzar otro. Los biógrafos de Leonardo no han podido precisar por qué el artista se obsesionó tanto con Lisa. Pero se especula con que la relación entre ambos cambió el día que ella le dijo que tenía 24 años. Como por obra de una misteriosa alquimia, Lisa se convirtió en la reencarnación de Albiera, la madre adoptiva de Leonardo con quien tan feliz había sido en Vinci. Albiera había fallecido a los 24 años, la edad de Lisa en ese momento. Quizás cada vez que Leonardo miraba a Lisa, veía a su madre. Lo cierto es que, por algún motivo, el artista nunca pudo separarse de aquel misterioso lienzo y lo llevaría consigo hasta el final de sus días.

Aquí surge otra cuestión, el comienzo de un complicado laberinto de preguntas. Si era un retrato por encargo, ¿por qué Leonardo nunca lo entregó a su propietario? ¿Por qué lo conservó hasta el final de sus días? Hay docenas de teorías, ninguna completamente satisfactoria. Embelesados por la belleza de la obra, pintores y biógrafos de la época de Leonardo produjeron copias, notas y bocetos. Entre los comentarios más trascendentes, figuran los de Giorgio Vasari, biógrafo contemporáneo de da Vinci y de otros pintores del Renacimiento. Tres décadas después de la muerte de Leonardo, Vasari fue el primero en llamar al cuadro "Mona Lisa" por "Señora Lisa". El famoso biógrafo relata que, cuando da Vinci abandonó Florencia, no llevó el retrato inconcluso al castillo de Cloux en Francia, donde terminó sus días. Pero Antonio de Beatis, quien visitó a Leonardo en Cloux en 1517 cita claramente en su diario de viaje, que el artista tuvo 3 obras consigo en sus días finales: Juan el Bautista, Santa Ana y el retrato de una misteriosa "dama florentina". También está documentado que Leonardo vendió el retrato que de Beatis menciona en su diario por 4000 coronas. La pintura fue vendida al protector de Leonardo, Francisco I, rey de Francia. Ese es el cuadro que hoy cuelga en el Louvre.

Dos relatos claramente contradictorios, una controversia que nadie logró aclarar. ¿Leonardo llevó a la Mona Lisa consigo a Francia, o la dejó inconclusa en Florencia? Quizás ocurrieron ambas cosas. Y aquí es donde un enigma se convierte en dos. ¿Podrían existir 2 obras con el mismo nombre? ¿Una perdida, otra en el Louvre? ¿Cuál de las dos es la verdadera Mona Lisa? La descripción de la Mona Lisa en la biografía de Vasari contiene rasgos específicos que no coinciden con el cuadro del Louvre. Pero un detalle se convierte en una clara evidencia. Las cejas de Mona Lisa. La biografía elogia la forma natural en que las cejas de Mona Lisa nacen de su piel, en perfecta armonía con cada poro. El mismo relato menciona una fuerte mirada, atenuada por sus pestañas, es decir, sus cejas y sus pestañas son cruciales para el realismo del retrato. ¿Dónde están las cejas en la famosa versión del Louvre? El cuadro del Louvre no tiene cejas ni pestañas. Para explicar esto, algunos críticos intentaron argumentar que se borraron debido a la mala conservación a través de los siglos. Es cierto que aplicaron varias capas de barniz al cuadro para protegerlo, y que está algo descolorido. También es cierto que en 1956 le arrojaron ácido, pero sólo su mitad inferior resultó dañada. Pero también es cierto que los estudios radiológicos realizados por el Louvre determinaron que el cuadro en cuestión fue conservado extremadamente bien y que nunca tuvo cejas ni pestañas. La evidencia se vuelve concluyente. Dos obras con el mismo nombre y muy diferentes destinos. Por un lado, un retrato fiel de la joven Mona Lisa, también conocida como Gioconda, esposa de Giocondo. Este retrato inconcluso de una dama con cejas y pestañas, quedó en Florencia. Por otro lado, un segundo cuadro: la famosa obra de alguien si vello facial, considerada una de las grandes obras de arte de la historia. La que Leonardo prefirió y contempló en sus últimos días. Dos obras: una inconclusa y destinada al olvido, y la otra, concluida y colgada en el Louvre. Existe un llamativo bosquejo del gran pintor Rafael de Sanzio que comprueba la teoría de los dos retratos. Rafael visitó el estudio de Leonardo en Florencia cuando pintaba la Mona Lisa. Asombrado por la obra, realizó un boceto idéntico. Existen dos diferencias entre este dibujo, también conservado en el Louvre y el famoso retrato de Leonardo. Primero, las dos columnas que se yerguen a los lados de la figura. La ausencia de estas columnas en la obra de Leonardo se explicaría por el hecho de que el cuadro, presumiblemente, fue recortado en siglos posteriores, hasta llegar a la medida actual de 53 x 77 cm. Pero la segunda diferencia es más notoria: la mujer del boceto de Rafael tiene cejas bien definidas. La Mona Lisa que Leonardo pintó entre 1503 y 1506 no corresponde exactamente con la obra llamada "Mona Lisa" o "Gioconda", actualmente colgada en el Louvre.

Gioconda en italiano significa "mujer alegre", frase aplicable a una mujer sonriente como la del famoso cuadro. Pero el mismo término puede ser usado informalmente para referirse a la esposa de alguien de apellido Giocondo, como era el caso de Mona Lisa. Estos 2 posibles significados pueden ayudar a explicar las inconsistencias en los registros históricos de Vasari y De Beatis. Vasari se refería al cuadro de la esposa de Giocondo, a quien llamó Mona Lisa, cuadro que quedó en Florencia. De Beatis hablaba del cuadro de otra mujer sonriente que Leonardo llevó a Francia y hoy se exhibe en el Louvre. En realidad los frenceses no llaman al cuadro "Mona Lisa", sino La Joconde, o la Gioconda. Esto nos lleva a una pregunta inevitable, ¿quién está retratada en la obra de arte más famosa del mundo? La respuesta llega a los más profundos cimientos espirituales de Occidente, y porta una trascendente y misteriosa verdad, que nos lleva de cuenta nueva a Leonardo, el rebelde, quien habla desde el silencio para socavar nuestras creencias aceptadas y confrontarnos con grandes verdades. Conozcamos a la persona oculta detrás del nombre Mona Lisa. Si el paradero de la pintura original inspirada por Lisa y descrita tantas veces por los contemporáneos de Leonardo es desconocido, ¿quién está en el famoso retrato colgado en el Louvre? ¿Por qué su identidad se mantuvo en secreto tantos años? Estas preguntas emergen desde el fondo de la especulación y se elevan para ayudarnos a descifrar este increíble cuadro que nos mira impasiblemente desde la pared del museo. ¿Cuántos secretos de Leonardo desvelará? Leonardo nunca había estado tan atareado como cuando pintaba esta obra. En ese período diseñaba un canal para el río Arno y pintaba bocetos sobre la batalla de Anghieri. Como artista era reconocido en toda Europa y le encargaban una variedad de obras, pero su mente sentía fiebre por una idea que elaboraba desde hacía varios años. Tomaba apuntes diarios sobre la dinámica de las aves y la mecánica de sus alas en relación con el viento. Su siguiente objetivo se relacionaba con otro arte: el arte del vuelo. Esta vez, sus incansables mediciones apuntaban a emular la naturaleza de las aves. Guiado por su obsesión, Leonardo ideó miles de bocetos colmados de palancas, poleas y fórmulas. La máquina para volar se había convertido en su gran meta. El año 1503 está anotado en sus diarios y en un margen hay una frase, o quizás un consejo, o un deseo, o mejor aún: una premonición:

"No lo demores más, si tu ave puede volar, debe hacerlo ahora. Este año, como otros, pasará en breve".

Los años pasaban, Leonardo sentía que su vida se escurría entre proyectos e ideas que aún debía completar. El tiempo transcurría y aún no sabía si su máquina de volar funcionaría. Algo era seguro: debía darse prisa. Por primera vez en su vida deseaba más que nada terminar su obra y materializar sus ideas. Cada noche, luego de cubrir el retrato con una funda, Leonardo estudiaba la prueba final, aquella que le permitiría navegar por el cielo. Volar no significaba para él una hazaña ni la resolución de un rompecabezas. Era mucho más que eso. Cuando escribía sobre "el vuelo del gran pájaro", sus palabras se volvían profundas, religiosas, semejante a lo sagrado. Imitar el vuelo de las aves se había vuelto su pasión, porque eran los únicos seres que vivían entre dos dimensiones. Una puerta que Leonardo había buscado buscado durante toda su vida. Pero su espíritu le pedía más.

Captar los sentimientos internos de la mujer frente a él se convirtió en un cautivante experimento. Un retrato revela el alma del individuo y Leonardo soñaba con reflejar el alma de Mona Lisa. Y así, día tras día, dividía sus horas entre estas dos obsesiones. Obsesiones que dieron significado a su vida y un ardiente deseo de hacerlas realidad. Al atardecer, Lisa posaba para el retrato. Se dice que Leonardo y Gioconda se tenían verdadero afecto. Leonardo le contaba historia y Mona reía con él. La rodeaba de poesía, canciones y conversaciones extrañas. En tanto, su mente luchaba por capturar las armonías expresadas en ese rostro. Observaba su rostro, los músculos alrededor de la boca. Frente a las contradicciones del retrato en el Louvre, debemos aceptar que esa persona no es la esposa de Giocondo, sino otra persona. Los investigadores que respaldaron la idea de las dos versiones, sostienen con firmeza que ambas obras fueron pintadas por la inigualable mano de Leonardo. Aunque se vean parecidas, las dos pinturas son diferentes, fundamentalmente distintas. Retratan a diferentes pinturas. Una inspirada en la otra. Entonces, si la Mona Lisa no es quien se supone que es, y si no hay fuente confliable que confirme su identidad, ¿a quién pintó Leonardo en su obra más famosa? Las vicisitudes de este retrato durante su historia se adecuan más a una novela de detectives que a una obra de arte. Quizás más información sobre el cuadro nos lleva a la dirección correcta.

Al observar la obra que se encuentra en el Louvre, las manos regordetas de Mona Lisa, su ademán y la actitud de reposo, han llevado a afirmar que estaba encinta. Sus senos redondos, su porte, y la posición de la espalda sustentan esa idea. ¿Mona Lisa estaba encinta o acababa de perder un bebé? Quienes niegan la posibilidad de que existan dos versiones del cuadro, no logran explicar las más simples contradicciones. La boca más famosa del mundo parece hacer preguntas -por ejemplo- ¿por qué viste tan humildemente? Los retratos que se pintaban en el Renacimiento eran los de figuras con poder o dinero para pagarlos. De hecho, los demás retratos hechos por da Vinci representan a mujeres nobles o cortesanas. El retrato era un documento que registraba el status del noble y hasta su poder. Por lo tanto, el modelo posaba con la ropa más costosa, más fastuosa y llamativa. El difícil imaginar que Giocondo, un prometeder comerciante burgués, permitiera que su esposa fuese eternizada como una mujer pobre. Y aún lo sublime del rostro de Gioconda, su mirada, la famosa sonrisa, la serenidad de las manos, contrastan con la ropa que viste. ¿No es una evidencia que salta a la vista? Y si no es su retrato, la respuesta es audaz y clara. El retrato más famoso del mundo no es un retrato. ¿O es el retrato de Leonardo da Vinci, un autorretrato? Varias investigaciones determinaron el asombroso parecido de los rasgos más significativos de Gioconda y los de autorretrato de Leonardo. Minuciosos estudios de las líneas de la cara, de la expresión y los rasgos, fueron realizados comparando cada pincelada, cada línea, cada arruga, los ángulos oscuros, el brillo de los ojos de las dos obras, y hallaron vínculos entre ellas. Es común afirmar que los artistas hablan de sí mismos y de sus inquietudes. Hallan su inspiración en los hilos que conectan su obra con su sensibilidad y la búsqueda de su propio ser. Por lo tanto, el retrato más importante de la historia, la imagen más famosa del mundo, es un autorretrato de Leonardo da Vinci. Otra justificación posible explicando el por qué de la ropa humilde y el hecho de que el retrato se parezca tanto a Leonardo, sería de que representa a su madre biológica Caterina. La tercera teoría, compatible con las otras dos, es la del hermafrodita. Según esta teoría, en la Gioconda, Leonardo no sólo combinó la imagen de su madre con la suya, sino que llegó a ser una síntesis perfecta de lo masculino y lo femenino. El resultado de la búsqueda de la perfección andrógina planteada por todos los escritos de la época. La representación de la importancia de la mujer en la vida del hombre, y que databa de los ritos más antiguos, los gnósticos, la fertilidad, la Madre Tierra. Creencias que, gracias a indicios en otras obras, podemos atribuir a Leonardo. Una posición peligrosa de defender. Era lógico intentar ocultarla, taparla con miles de versiones, rumores e información contradictoria. Esta teoría nos lleva a muchas preguntas y mensajes ocultos.

En esta obra, como en las demás, Leonardo esconde símbolos. Pero en ninguna llega tan lejos. La exaltación sagrada de la unión sexual, la superioridad divina del tercer sexo. A pesar de su espiritualidad, se decía que Leonardo tenía hábitos poco cristianos. A menudo se refería a Jesús como "un hombre que murió en Oriente" y se reía del culto a la Virgen. El único orden que consideraba divino era el orden natural y respetaba las leyes que imitaran la naturaleza. Estos pensamientos y creencias lo convertían en pecador ante los ojos de la iglesia. Aún más, sus excentricidades le daban un toque demoníaco, desenterraba sepulcros, escribía en su diario hacia atrás y buscaba un elixir para engañar a dios y retrasar la muerte. Si Leonardo era en verdad Gran maestre del Priorato de Sión, una sociedad secreta con orígenes cercanos a los caballeros templarios y cuya misión era proteger el supuesto linaje de Jesús y Ma. Magdalena, y por ende reafirmar el papel central de la mujer en la iglesia que tanto las oprimía en la época, debe haber tenido muchas razones para expresar secretos, mensajes codificados, contraseñas que no pudieran ser descubiertos con facilidad, a menos que se sea un iniciado. Esto ha llevado a pensar que Leonardo utilizó los mismos métodos de codificación en su retrato. Muchos dicen que el nombre Mona Lisa encierra también un mensaje herético codificado en un anagrama, ya que es posible formar dos extrañas combinaciones: la primera teoría dice que Mona Lisa es un anagrama de Amón y L'isi, antigua forma de escribir Isis, los dioses egipcios de lo masculino y lo femenino. Así, el nombre de la obra, indicaría la posición pro andrógina de Leonardo. La otra teoría es que Mona Lisa es un anagrama basado en las palabras Sol y Alma en latín, que son los componentes básicos de la transmutación primaria de la alquimia del sol (oro) y el alma (plata) en mercurio (sol anima), nuevamente uniendo lo masculino y lo femenino. Ambas teorías tienen dos defectos insalvables. Primero, Leonardo no llamó al cuadro "Mona Lisa" en vida; segundo, la ortografía correcta en italiano es "Monna Lisa", con dos "n", lo que destruye completamente cualquier anagrama que utilice sólo una "n".

Quizás este retrato andrógino conocido como "Mona Lisa" sea tan trascendente porque une muchas preocupaciones y obsesiones de su creador. Tal vez la teoría de que Leoanrdo pertenecía a sociedades secretas que defendían la divinidad de las mujeres, sea cierta. "Del movimiento de las olas del mar o de las aves en vuelo, extraigo el movimiento de una sonrisa". El efecto es un cuadro cuya manifiesta placidez genera una tensión insuitada. Leonardo sabía cómo se comportarían dos cauces de agua al encontrarse. En el cuadro de la mujer sonriente, encontramos un rostro que capta el preciso momento en que confuyen dos emociones. Tiempo y espacio. Tristeza y alegría.

¿Qué pudo suceder entonces con el retrato de Lisa? Fue dejado, perdido en algún lugar de Europa.

Luis Mirkovich
Taken by: The da Vinci Files. Investigación de Infinito.

20 de abril de 2009

Género Humano: mucho más que masculino y femenino

Hombres y mujeres; masculino y femenino; azul y rosa... Las cuestiones genéricas siempre dan de qué hablar, sobretodo porque desde no hace mucho tiempo no hay una diferenciación genérica clara como en tiempos medievales o inicios del siglo pasado.

Cuando escuchamos a alguien hablar sobre género, miles de asociaciones se producen en la mente; pero, primero lo primero, ¿qué es el género? El género, en resumen, es lo que la sociedad impone a hombres y mujeres como masculino y femenino, ya no sólo como rasgos físicos y comportamentales, sino hasta de pensamiento, ¿te suena conocido?

Culturalmente los hombres (sexualmente hablando) han sido los proveedores, partiendo desde su composición anatómica; la mujer, aunque en algunos momentos de la historia tuvo papeles activos en la sociedad, es receptora de lo que el hombre le lleva. Si partimos de la condición fisica, existen diferencias abismales, sin embargo, en pleno florecimiento del siglo XXI, ya no se trata de ver quién es superior a quién como se hacía todavía en el siglo pasado. Fisiológicamente hablando compartimos los mismos mecanismos, así que ser mujer u hombre no representa mucho.

Hasta no hace mucho tiempo, nacer mujer significaba: ama de casa, madre, esposa, quehaceres, comida, hijos, educación, sentimentalismos, pasividad, debilidad, etc. Mientras que ser hombre significaba: proveedor, fuerte, macho, activo, etc.; y la sociedad tomaba eso como norma y forma de vida; se respeta porque eran las costumbres, sólo que actualmente con toda la información con que contamos, esas creencias y estilos de vida sólo hablan de ignorancia.

Hombres y mujeres contamos con un cerebro especializado en todo, ni uno sirve más que el otro, ni uno condiciona a vivir de una forma u otra; así que olvidémonos de esas tonterías que por mucho tiempo se vendían al por mayor.

Al inicio de este escrito mencionaba que actualmente no hay una diferenciación genérica tan marcada como hace años, lo cual no significa que haya más homosexuales porque nada que ver. Simplemente considero que que tanto hombres como mujeres están dando cuenta de las capacidades con que cuentan y las están utilizando; no quiero mencionar que hombres y mujeres están descubriendo su parte femenina y masculina, respectivamente, porque seguiría en el mismo camino, únicamente saben que cuentan con muchas facultades y oportunidades. Si los hombres no pudieran llorar como dice la gente, fisiológicamente no se tendría esa función, pero la tienen. Si las mujeres no se pudieran desarrollar profesionalmente como dicen, no tendrían ni un porcentaje mínimo de inteligencia, pero lo tienen. Gente de la socidad, se están poniendo la soga al cuello con sus normas, ¿no se han dado cuenta?

Erróneamente se piensa que si un hombre es sensible o una mujer fuerte, son homosexuales. Señores y señoras, la preferencia sexual o sexo-genérica, más particular, no tiene nada que ver con cuestiones comportamentales de género. Sabemos que sí, muchos hombres homosexuales son afeminados y muchas mujeres homosexuales son masculinas, pero volvemos a lo genérico: así es como les enseñan que son las mujeres y los hombres. Pero también sabemos que muchos hombres y mujeres homosexuales, genéricamente, se comportan como marca la sociedad. Aunque sin lugar a dudas, las preferencias sexuales es un tema que merece ser hablado en otro apartado pues implica mucho más de lo que pensamos.

Actualmente ya no se debería hablar de masculino y femenino, sino de género humano y aceptar a la gente tal cual. Es una labor titánica porque es más cómodo dejarse llevar por la corriente, pero, damas y caballeros, los tiempos cambian y nosotros tenemos que evolucionar.

No olvidemos que la gente que desarrolla sus capacidades y se expresa libremente, vive mucho mejor y más, así que no se repriman o limiten, ser hombre o mujer es mucho más de lo que nos han hecho creer.

Luis Mirkovich